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Mostrando entradas de diciembre, 2022

Nos verán juntos otra vez en estío

                                                                           Ah, las flores de mi casa que en invierno, no obstante el frío, nuestro amor perfumaron nos verán juntos otra vez en estío. ¿Sabes, amada mía, tal vez, ellas recuerdan en sus pétalos las veces que te besé? Mejores vestes lucirán, ah, ¡sonriendo, al olernos enamorados y unidos! Haz memoria: ¡Sus aromas, ay, rimaron el feliz mundo que tú y yo compartimos, en el césped recostados en torno a ellas! A ti va esto, (dice una flor): ¡Ay, esa mujer ciertamente te ama, y no vives un sueño! Tus ojos en Verano me dirán: - Te amo; en mi jardín, junto a flores, mi pareja.

Tú y yo, vida, merecemos este amor

¡Sonríe, y no me dejes nunca de amar! Tú y yo, vida, merecemos este amor; volar como las aves en pareja que todos los días veo en el cielo azul que exhibe alegres rayos de sol. Ay, ¿querrás conmigo una tarde verla, permanecer felices y abrazados? Mi amor, te pido, únete a mi deseo. Te recordaré, mirando tus ojos, somos gemelas almas encontradas, y estamos bendecidas por el Señor. Querré insistir en que ocultar nuestro amor no es bueno, en que aceptes somos pareja feliz hasta que muerte nos separe; es cierto, me dirás, enamorada; y rendida por amor me abrazarás.

Ay, sus alas...

  Ojos míos, ¿lloraréis; o no, apenados, por este, di, segundo pájaro muerto que a morir ha venido a mi casa volando? Vuestras aguas mantened en vuestras cuencas; retenedlas; en mi semblante no quiero ay, sufrir acuoso dolor derramado. ¡Ay, sus alas, ser volador en los vientos, el mundo adornan e inspiran con su belleza...! Cumplió su misión; por eso evitad llorar; aunque su inerte débil cuerpo visto hayáis, ah, flotar en el agua sin compañía, alumbrado por el sol, cerca de plantas amorosas del jardín lo vieron caer, a fe mía, y tan pronto su huesa adornaron. ¡Oh, sufrir por pájaros no quiere mi alma!

Abejita -2-

  ¡Ay, te espanté!; y quisiste tal vez tocar, ah, mi semblante envuelto en poesía cuando era mi tema un ave, allá arriba... la ilusión de mi pluma para crear. Yo estaba concentrado, por escribir... sin saber, oh, tu encuentro inesperado. De súbito arrebataste mi atención; oh, ¿por qué a mi casa viniste a morir abejita, si yo por ti siento amor? ¡Quién diría tu urna fuese mi vaso...!

Un ave se posa...

  Un ave se posa en una hoja de la rama más alta de un árbol inmenso, y muévese su copa hacia un lado y hacia otro por el fuerte embate del viento... ¿Qué sentirás allá arriba tan alta más cerca que mis ojos, ah, viendo el sol? ¡Cuánto equilibrio y cuánta serenidad! ¿Cómo en las alturas, ay la luz brilla? ¿Rayos más nítidos de sol ve tu alma? Oh, si yo tuviese alas, mi deseo de permanecer en esa hoja, y volar ah, feliz, ave, cumplir yo podría .

La curó el arcángel San Rafael

  Sobre mis pies, en mi lecho dormía como todas las noches, mi perra fiel dándome calor encima de mantas. En otra vida reciente pasada, aquí mismo durmió cuando un perro era; e iguales amor, ternura tenía... Vi su hocico estaba seco y me turbé... ¡Oh, poderoso arcángel San Rafael!: ¿Cura a mi buena perra darle podrás? Cuando despertó vi en su hocico humedad.

Quita mi vacío...

  Son iteradas mis noches, y el vacío que por momentos de mi alma se apodera en la repetición de la noche incurre. Esto no debería ser así, está mal; cada noche es distinta, así como cada día es con matiz y colores distinto. Falible percepción me causa problemas, y estados anímicos me hacen tropezar... Intento leer, el intento sucumbe; y los físicos placeres no me llenan; aunque me distraen e insisten en estar, oh, como seres adosados a mi alma. ¿Pues que hay que sonreír? Sí, si yo sonrío mirando más allá...; aunque se repitan la noche según mi percepción, y mi estado anímico que fácilmente se altera. ¡Ah, la poesía que es mi compañera, en noche me salva, y quita mi vacío!

Como preciosísimos diamantes

  En las refulgentes gotas de lluvia que descienden, hay pétalos de flores rosadas, protegidas en burbujas, ay, como preciosísimos diamantes... Caen en calma en sitio de colores, jamás apreciado por los mortales. Celestes mantos el Césped adornan, do las partículas de agua, cual rosas, alegrando ánimos vierten perfumes... do no hay sed alguna. ¡Ay, esto vi en mi numen...!

Mariposita nocturna

  Oh, tus crías arruinan los ropajes; sin embargo ¡me despiertas ternura!, y te dejo ir, ay, sin hacerte daño, tranquilo, ¡mariposita nocturna! Apenas son pérdidas materiales las que tus larvas han ocasionado con sus capullos para alimentarse, y no debes estar preocupada por ello, no; di los mensajes que has traído tan cerca de mis manos. Oh, ¿qué oculta simpatía nos atrajo en material mundo?, yo quiero saber... Ah, nuestra conexión tiene una causa espiritual que ya debo comprender, y digerir para que llegue el cambio...

Luz, buenas señales dan...

  Ay, mirad los orbes que antes... no estaban, cambiando de colores y girando sobre la nocturna negrura entre astros. ¡Las esferas de plasma nos custodian, luz, buenas señales dan y esperanza! ¡El velo que vuestros ojos cubre romped! ¿Queréis ser liberados de esclavitud en que vivís del mal y odio, de sombras maldita que aleja de Dios las almas; o vivir en el error y padecer? Si queréis el bien aceptad buenos cambios que vendrán del Cielo..."¡Por los frutos los reconoceréis!", ah, presente tened. Este mundo necesita más amor. ¡Ay, sincronía urge uniones, amando...!

Pompón alado

  Dos veces te cruzaste este mes ante mis ojos, pompón alado de diente blanco de león, sereno cual loto. El viento te hacía ascender y bajar, ¡los fotones del sol te acariciaban!; y hacia mí venías, ah, lentamente. Ah, volando tranquilo te acercaste. ¿Qué me dirías si te dijese que volví a un feliz momento de mi infancia? Volabas cerca de la puerta de la mujer, ay, que años después empecé amar... Deseo ella me necesite un poco...

En pura fantasía de chocolate -continuación-

  Fantasía, las coordenadas dadme, y la dirección de ese sitio de rica bondad y de dulzura de chocolate... Ay, danzar quiero en los endulzados prados; y se me ocurre que los tres conejitos no son símbolos; son tiernos ornamentos. Y dan, ah, muy alegres saltitos en fila. Ah, rodeados están de caramelos multicolores a la acaramelada orilla de los confitados caminos, donde confites en las ramas florecen. Allí la atmósfera toda está endulzada... Las pocas nubes que hay lucen el ornato dulcemente de copos de chocolate; son tres blancas nubes, ah, de fina azúcar. Y animado en dibujo va el personaje por esa tierra donde no hay hoscos sabores ni olores, ah, por su inocencia impulsado. Senderos, montañas, frutos; cielo, valle. Y confites y árboles con malvaviscos; música y aires, ritmo brincan endulzados. Descansan las casas en la meliflua paz ay, respirando dulcísimos colores, alegradas, por el dulce chocolate.

En pura fantasía de chocolate

                                                                           A Alf Clausen   Brincan los conejitos de chocolate, corren cómicamente por el sendero feliz, ay, de bloques de cacao duro; y no hay ningún susto en sus dulces semblantes; aunque huyen, saltan para no ser mordidos, lentamente. La alegría está con ellos. Brincan oliendo el vaho de chocolate, cerca de las cuatro marrones montañas, sabrosas, los tres graciosos conejitos. Cuatro rojos frutos adornan el valle. ¡Está latiendo el azucarado ritmo no cesa!, ah, y caen copos de chocolate del cielo sobre las castañas veredas bien endulzadas con rosas lentejuelas. Confites por doquier hay: verdes, naranjas, celestes, violetas, rojos y amarillos. Rosado como una rosquilla está el cielo. ¡La música rima, ay, la dulce inocencia...! ...

Magnolia

                                                           Dime magnolia susurrando otra vez rendida y enamorada, dulcemente, ah, como al comienzo de nuestro idilio. Están aún frescas en mi memoria las imágenes de tu sensual danza... ¿Harás en tu cabello las trenzas que tanto me gustan y te hacen más bella? Ah, dime eso al oído lentamente. En la íntima playa que nos espera en Verano, juntos, él nos quiere ver... ¡y alumbrar, ah, tu rostro junto al mío!; bendecir nuestro gozo mirando el mar, las manos por amor entrelazadas. Por mí, bajo el sol, ay te decidirás; y nuestro romance será más fuerte y puro, blanco como la magnolia....

Será el despertar

  La felicidad no existe en la tierra; porque la tierra no es la casa de Dios; porque fuera de la casa del Señor, ay, no podremos nunca ser felices. Por eso estamos siempre disconformes; y hay en nuestro pobre ánimo aburrimiento, aun cuando el amor es, oh, generoso. No es mi caso; pues ¿ella es mi compañera...? No habrá endechas ni elegías que turben el corazón; puesto que las pérdidas no viven en la Morada Santa de Belleza, Bondad, Bien, Amor eternos. Será el despertar a la nueva vida, salir de este globo envuelto en umbras; y volver Allá... y sentir los amores, ¡felicidad!, sin que el alma, oh, se nuble.

Semilla

                                        Corre sobre la mesa, rueda y escapa hacia uno de sus extremos... ¡Detente, ay, semilla!, a una de mis manos ven ya. Oh, si te caes, tu vida, latente y en potencia, ¿sabes? permanecerá... Ah, te hablo porque también tienes alma. Te doy bien al conducirte a tu Sino; y obtengo de ti cosecha perenne. Te llevaré a la tierra y te sembraré. Tu cambio de estado hará de ti, el bello acto de convertirte en una planta. ¡Acuérdate de mí, por favor, oh, si quieres!, ay, cuando tus hojas florezcan. Como buena misión te recordaré. Oye, ¡he visto dos fugaces estrellas! Albricias, quizás se cumplió mi sueño...