En pura fantasía de chocolate
A Alf Clausen
Brincan los conejitos de chocolate,
corren cómicamente por el sendero
feliz, ay, de bloques de cacao duro;
y no hay ningún susto en sus dulces semblantes;
aunque huyen, saltan para no ser mordidos,
lentamente. La alegría está con ellos.
Brincan oliendo el vaho de chocolate,
cerca de las cuatro marrones montañas,
sabrosas, los tres graciosos conejitos.
Cuatro rojos frutos adornan el valle.
¡Está latiendo el azucarado ritmo
no cesa!, ah, y caen copos de chocolate
del cielo sobre las castañas veredas
bien endulzadas con rosas lentejuelas.
Confites por doquier hay: verdes, naranjas,
celestes, violetas, rojos y amarillos.
Rosado como una rosquilla está el cielo.
¡La música rima, ay, la dulce inocencia...!
El cacao y azúcar cubren los tejados
de tranquilas casas y sus chimeneas;
y no existe elemento rompa la armonía.
Abundan los árboles con malvaviscos
blancos; tienen elixir, dulzor los aires
en pura fantasía de chocolate...
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