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Mostrando entradas de octubre, 2021

Pensamiento en la naturaleza

                                                              Adelántate en el camino cuando tu cuerpo duerme. Una voz me                                                                                                         dictó ese verso.                                                               A Algernon Charles Swinburne(1837-1909) Cuando alma y cuerpo reposan, alejados del enfermante ruido del mundo atormenta, ...

Imágenes desordenadas

                                                                                      A Robert Browning (1812-1889) ¿Por qué tanta diferencia hay entre un árbol y otro que no están tan distantes entre sí? Las ideas reclaman convertirse en imágenes de empíricos cuerpos densos, para pronto resquebrajarse, romperse y desaparecer, como si en el mundo no hubiesen existido jamás; y luego, libres, huir prontas del alma, hacia las queridas regiones primigenias, do los "tipos fijos" Bondad y Beldad las conducen al centro de Luz de que emanan; y limpias sus terrenales máculas, brillan... Ay, no las retendré, ¡volad como palomas! Vuestra partida es para mí un lastre  que ansío soltar, y en el muerto olvido perder. ¡Oh, no os aflijáis!, yo comprendo vuestro cansado peso de acumulado...

A un gato negro -2-

                                                                   A Robert Burns (1759-1776)   El gato negro en el nocturno vergel olía la dormida hierba mojada ayer; ah, cuando la húmeda floración era suya; y yo oculto lo miraba quieto. ¡Se ha ido, y desapareció ante mí! ¿No fue muy prematura tu partida...? ¡Apenas dos veces te vi y nada más! ¿Por qué abandonaste el nocturno jardín...? ¿Yo no era digno de una despedida? ¡Ah, pensé que seríamos amigos! ¿Quizás tus dueños te llevaron? ¿O no? Tus sigilosos pasos, tus maullidos...  ya no alteran el hábitat del césped; y tu obscura excursión me distraía de mi soledad, y reír me hacían tus ojos tan pícaros y tiernos ver.

Sueño recurrente

                                                                  A Percival Bysshe Shelley (1792-1822) Bajo un río hay un túnel que comunica dos campestres casas; en sus frentes sus bruñidos rayos Febo deposita. Yo voy por el canal subterráneo de una orilla a la otra, maquinalmente, lúgubre; mas no entro en ninguna de ellas, en un bucle subo y bajo escaleras... Río, orillas, casas ignotos...¿qué sois?

A un gato negro

                                                            A Greta (Se) Él huele la dormida hierba mojada por el rocío que los ojos no ven. Intuye que el silencio nocturnal es el aliado que necesita; y avanza oliendo con sigilo; atrás las cosas no existen para él, y sus amos duermen. Ignoro qué buscará entre las hojas... Sus ambarinas pupilas me miran, me seducen. ¡Sale corriendo el gato obscuro tras mirarme! Créeme que  no soy supersticioso; y hemos zanjado el prejuicio kármico de otras vidas.

A un cactus

                                                                       A Leopoldo Lugones(1874-1938) Contemplo un mojado cactus con gotas de lluvia sobre el naranja césped, que ocupa el espacio central del jardín. ¿Adviertes mi presencia y mi congoja? ¿Cuándo fue la postrera vez nos vimos? ¡Oh, ¿por qué razón me distancié de ti sin pensarlo? ¿Por qué tengo que vivir lejos de tu verde naturaleza que me llama íntimamente sin hablar? Oportuno Cronos, con la ayuda de  la infalible Átropos justa, cortará mi cansado hilo de plata que cede. No te veré más, cactus mojado con gotas de lluvias, en las madrugadas.  Tu original que es más bello, me espera en un idílico plano superior.

Nuestros Héroes de las Islas Malvinas

                                                                 A todos los seres que tienen en su vida Héroes de las Islas Malvinas.                                                               "...Remover los archivos de aquellos hijos muertos gloriosamente en el campo                                                                               de batalla". Lilian Morelli. ¿Podría llamarme argentino si mi  alma no impulsase mi pluma a escribir: el nacionalismo ardien...

El pensador de Rodin

                                                                  A Dante Alighieri (1265-1321) Encarno a Dante, a todos los vates; a los filósofos Sócrates y Platón, que también fue un bardo idealista. ¿Me oyes? Di si sabes cuál es mi función que no es materialista en esta plaza, en que hace tiempo fatigo el músculo útil del pensamiento y de la razón, otorgantes al alma corpúsculos de luz venida del Altísimo. ¿Quién se pregunta qué urde en esa posición incómoda y en tan absurda actitud? Tal vez él esté errante... ¡Pocos al pasar me miran, y nadie me interroga!: ¿por qué estás pensando y qué piensas y qué hay en el  orbe elevado de tus pensamientos? ¿Es fútil mi tarea? Por momentos, banal me resulta; y quisiese a Francia volver y reencontrarme con Rodin. ¿Piensan que yo no sufro las profanas y burdas inscripciones en mi...

Pájaro muerto

                                                                          A Greta (Se).  Yo no sé qué fui a hacer al jardín a la tarde; y cuando estuve allí me lamenté... Vieron mis ojos un ave sin vida y sufrí mucho. Me dije, ¿por qué merezco contemplar algo tan triste ah, si es muy sensible el ánima mía? ¿Por qué en mi casa tu cadáver cayó...? Quise llorar durante todo el día; y desaparecer de la materia, acompañarlo en su canoro viaje tras sus candorosos trinos que dejó en el mundo, y muy pocos aprecian. ¿Habrás muerto por tus vencidos años, breves, tan tiernos, otorgantes de amor? ¿O la muerte te provocó un felino cuando te distraías con tu canto, ingenuo, cerca de las plantas y de  las flores bajo el azul del cielo joven en el árbol? ¡Fue duro entierro el tuyo, pobre pájaro en mi jardín!

Vaquita de San Antonio

                                                                A Dante Alighieri Vaquita de San Antonio, ¡dejarte debo!; no te ofendas por favor y sal de mi mano que debe irse a cumplir un deber. Yo también quisiese quedarme otro instante, y tus lunares explorar viéndote tan tierno mi piel invadir, bajo el sol del día principió obscuro por mí. En este asunto contradicción hay... ¿Acaso no dicen que traes suerte? Negra estaba mi ánima hace un instante; negro es tu lunar, y es rojo tu cuerpo como el color de un vínculo me abate...

Visión parcial de un film...

Visión parcial de un film... ¿hasta cuándo me castigarás?, si no sé a qué remites, ni en qué instante te forjaste en mi mente y quedaste como un sueño que insiste... como un mantra que caprichosamente mi ánima turba porque no lo entiendo en las noches. Vete, y que me dejes en paz quiero; ¡te vi sin interés al pasar! No invadas mi psique, ¿te invoco acaso? Sal de mi inconsciente; no te busqué imagen de un regio piso elevado medieval desde el que vi el horizonte..

Al sereno de un barco

Madonna Di Giardini es su nombre- me contó el sereno, cerca de los lobos marinos. Azotaban nuestros rostros, rudos vientos salinos de la noche. ¡Ah, qué solo erraba yo hasta ese instante...! Este es el barco pesquero que cuido, ¿quieres entrar? No hay ningún vigilante porque hace mucho frío, ¿ comprendes?; y después de todo, soy su capitán mientras en el cielo reine obscuridad, y no haya nadie que no mire el faro que levanta el fuerte vaho del puerto, y lo deposita en la borda del barco que sueña que se balancea como mi vida con rumbo impreciso, solo y no puede despertar del sueño, no. Él reía, era honesta y socarrona  su risa curtida por el sol y sal. Me ofreció un plato de fideos soso, pobre, sin nada y entendí la austeridad de los trabajadores de la pesca y de los serenos hombres que protegen los barcos cuando los favorecidos en sus casas firmes y secas duermen. Has sido gentil y educado; además sufriste al escuchar mis poesías tras largas horas solas de beber, y Madonna Di Giar...

Guitarra

                                                                   A ese gordo M. Cuando estuve ante el sillón que reinabas en ruinas llena de polvo y de vejez, al menos muerta, nervioso pregunté: Oigan, ¿dónde, en dónde está la guitarra...? ¡Por favor, mi alma se turba y piensa mal! Muchas tardes disfrutamos unidos luego de los deberes, de la siesta para la presión escolar mitigar, soñando que seríamos amantes para siempre, y yo te presentaría ante mis amigos y señoritas deseosas de música, galante: Ella hace brotar de mi interior honda música cuando la melancolía color naranja la pieza corroe. ¡Desaparezcan preocupaciones...! No pude despedirte. No sé quién te llevó. Fortuna quiso tu cadáver desapareciese en un día de sol. ¿Ahora cómo hago para llorarte? si tu cuerpo era de madera inerte; no lloré cuando desapareciste...

Caída

¡En un desorden repentino caí!, cuando el sol en el cielo de la tarde, despejado, sin nubes refulgía. Yo no lo busqué, responde a otra vida y en esta me vuelve forzadamente por falta de atención; creía yo que el tiempo de mi vivir sería poco. Y es fácil aparezca ante una agresión que remece cual marea el lecho de los mares los sentimientos del alma que vuela ofuscada de la luz a la efímera sombra, y no quiere perder el trabajo interior, arduo del orden. El sol, el cielo y la tarde, tremendos cerrazones fueron súbitamente cuando mis ojos querían luces, y vieron un cruel avasallamiento... El desorden material me causó ira, entonces mi verba castigó a esa alma que lo ocasionó sin querer quizás, a ese ser cuyo karma cuesta quebrar. Hórrido momento de mi vida, huye. He pecado nuevamente. Mesías, ¡sosteneme en esta dura caída!