A un gato negro
A Greta (Se)
Él huele la dormida hierba mojada
por el rocío que los ojos no ven.
Intuye que el silencio nocturnal es
el aliado que necesita; y avanza
oliendo con sigilo; atrás las cosas
no existen para él, y sus amos duermen.
Ignoro qué buscará entre las hojas...
Sus ambarinas pupilas me miran,
me seducen. ¡Sale corriendo el gato
obscuro tras mirarme! Créeme que
no soy supersticioso; y hemos zanjado
el prejuicio kármico de otras vidas.
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