A un gato negro -2-


                                                                   A Robert Burns (1759-1776)

 

El gato negro en el nocturno vergel

olía la dormida hierba mojada

ayer; ah, cuando la húmeda floración

era suya; y yo oculto lo miraba


quieto. ¡Se ha ido, y desapareció ante mí!

¿No fue muy prematura tu partida...?

¡Apenas dos veces te vi y nada más!

¿Por qué abandonaste el nocturno jardín...?


¿Yo no era digno de una despedida?

¡Ah, pensé que seríamos amigos!

¿Quizás tus dueños te llevaron? ¿O no?

Tus sigilosos pasos, tus maullidos... 


ya no alteran el hábitat del césped;

y tu obscura excursión me distraía

de mi soledad, y reír me hacían

tus ojos tan pícaros y tiernos ver.




Comentarios

Entradas populares de este blog

Cajón

Por mi Ángel guardián

Ay, sus alas...