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Mostrando entradas de julio, 2022

Veré cómo se iluminan tus ojos

                                                                        Veré cómo se iluminan tus ojos frente al horizonte extendido en el mar, cuando nos amemos en la escollera. ¡Traed!, aguas azules y turquesas, las lenitivas y espumosas flores con penachos encendidos por el sol, para ella que quiere oírlas, y cantar... !Compartid con nosotros vuestros sones...! Un movimiento de tu boca hará la playa permanecer en desmayo de amor, y quedará grabado en las arenas... ¡Prendido a ti!, miraré los colores de la playa jamás pude contemplar, ay, repitiendo: ¡Amo tu forma de ser! En la escollera hallaremos nuestro orbe; y tus preciosos ojos la iluminarán...

Oíd un hecho de amor en la tierra...

                                                                           A millones de años luz de este mundo, entre galaxias, y obscura materia, (que obsesiona mentes de científicos), si vuestro corazón quiere alegrarse en el finito cosmos en que vivís, oíd un hecho de amor en la tierra... ¡Oh!, simpáticos eones, que regís Negrura con ordenada actividad existente en el universo obscuro; y vuestra armonía impide se rompa, a las estrellas que nombro llamad. Hay que alegrarse. ¡"Te amo"!, ella me dijo. Si en la derramada leche de Juno, en la que este orbe vive; o en Andrómeda que se aproxima, los femeninos astros se conmueven, vean este milagro, y sus destellos alumbren, ay, nuestro amor. Os vuelvo a decir, ella dijo: Te amo.

¿Crees que debería permanecer oculto...?

  Un nombre, ay, tan lindo como el tuyo, amor, ¿crees que debería permanecer oculto en mi pecho y así continuar? ¡Ah, estoy rendido ante ti, y mi corazón dejó de ser mío, y te pertenece! ¿Boca mía, ay, cuándo lo pronunciaré en mis poesías a ella dedicadas? ¡Siento su música bella...! créeme. ¿Entonces por qué mis labios no pueden revelarlo, y decir: Oigan qué lindo es? Si la noche yace inmóvil y callada, ¿a quién le preguntaré cuándo vendrás? Que en su retrato yo halle algún consuelo bondadoso a su ausencia que perdura, mientras pronuncio el nombre de mi amada... y repito: ¡La amo, y abrazarla quiero! ¡Oh, la música de mi corazón no es alegre cuando no estás conmigo! De a poco, ¡decid, noche!, ay, ¿qué puedo hacer?, ¿qué recreación mi alma puede obtener? Estrellas, decidme que ella piensa en mí si ansiáis mi dicha y mis tranquilos sueños. ¡Mi amada mujer, tanto te necesito! Quizás, mi acróstico te nombre, mi amor.

Las viejas épocas no nos importaron...

  Hoy hemos bebido como en los viejos tiempos, en que éramos jóvenes; y nuestras almas, de otras reencarnaciones conocidas, chocaron las copas que dejamos jamás, de mi vida mi buen viejo camarada. Las viejas épocas no nos importaron... Había que reencontrarse y nada más. ¿Para qué perder valiosos momentos en cansados asuntos que nada valdrían? ¡Otra vez, amigo, me brindaste tus brazos! Y nuestro amor sigue igual pese a la distancia. ¡Por nuestra amistad propongo una copa más!

Estaremos en el jardín de mi casa

                                                               Estaremos en el jardín de mi casa, entre los árboles que me vieron crecer, (a los que les di el alimento del agua cuando yo era niño). Sobre el verde césped conmigo retozarás; y regia guirnalda para ti harán las hojas del atardecer calmo, henchido de tranquilidad y de amor. ¡Ay, te confundiré con una bella flor! Acaso una estrella tu boca ansíe ver, y algunas luciérnagas tu mirada y ojos intenten conquistar cuando estés conmigo... Imagino mi jardín exclamará: ¡Ella es la criatura más hermosa que aquí vino! Y le daré la razón mientras te bese, mi amada muñequita, viéndote absorto. ¡Ay sonríe,  esta naturaleza es tuya!

Es una muestra de amor

                                                                       ¡Qué rico olor tiene tu blusa! Ah, como intercambio de prendas, dulcemente llegó a mis brazos. La acabo de oler en tu ausencia (que finalizará pronto), dentro de mi habitación; y nunca la moveré de mi cama, mi querida. Quizás en un algún momento recuerdes cómo reías cuando me la dabas. Súbito rubor en mi semblante hubo, y empecé a sonreír tan sorprendido; pues a mis ojos creer les costaba tener ante sí una blusa cedida por tus manos espontáneamente, a la que abrazaré para dormirme. Es una muestra de amor que me diste sin duda, y en mi almohada se quedará.

¿Qué esperaría como impulso...?

  Si brillo y vuelo a mi lira faltaran, y a mi derecho oído no llegara la voz de mi musa, yo no sabría qué hacer en este mundo; y por fortuna mi solo corazón, ¿qué esperaría como impulso para seguir latiendo...? ¡Sabed que un vate no canta más entre las ánimas encarnadas! Postrero canto de su vida oyó un ángel guardián. Ay, las aves entonaron sus mortajas sonoras y alegres; y hondo silencio después se hizo en la tierra que fue obscura.

Cuando un corazón ama mucho

  Cuando un corazón ama mucho, y desborda tanto amor, en el Cielo suena una alarma, o se encienden felices luces gozosas; las comunidades angélicas de los cielos celestial y espiritual* al tanto ¡oh, permanecen atentas y alegradas! Entonces los espíritus angélicos del Señor, prepáranse para descender al mundo sensible lúgubre, en busca de ese corazón que en su vida tanto amó. Y aun cuando un corazón obtenga eco, si ama en demasía no debe estar aquí. * Del Cielo y el infierno. Emmanuel Swedenborg.

El calor de los encendidos leños

  El calor de los encendidos leños a nuestros corazones abrazados se unirá muy lentamente, ondeando felizmente y con pasión en el hogar, hasta tu semblante mecer tranquilo... Has de saber que nos seguirá a cada senda por la que tú y yo transitemos... Aun tendremos calor fuera de casa. Entonces no habrá frío en los paseos, ay, bajo los árboles de eucaliptos; y cuando estemos frente al mar, tu boca y la mía podrán decir: ¡Ah, tenemos el calor de nuestro amor que no muere! Y las dormidas flores por la estación invernal escucharán nuestros pasos. ¡Ay, volvamos a casa y amémonos más!

¡Ay, feliz unión de amor!

                                                                   Las copas quedaron agotadas, y tú y yo con ansias de amarnos otra vez estamos en lechos distintos, amor. ¡Dulces sueños, hasta mañana, vida! Sueña conmigo, contigo soñaré; y creeré que estás cerca a mi lado, mi luz, como hace instantes en que había ay, de nuestros almas y cuerpos unión... ¡Ay, feliz unión de amor!-, en sueños si quieres repite; y di: él me ama en verdad. Ven hacia mí...Ah, no ocupe tu mente la idea de distancia que entorpece el tierno idilio. Por primera vez tú estás cerca mientras escribo un poema que es para ti; y no importa que en distanciados lechos, circunstancialmente durmamos...

El aroma dirá: ¡Es tiempo de amarse...!

                                                                           Sostendré el incensario, y pondrás en él, lentamente, sin dejar de mirarme, de nuevo, la varilla de sándalo. Las copas para los dos prepararás, ¿no es cierto que entre seducción y risas? El aroma dirá: ¡Es tiempo de amarse...! de a poco, gradualmente alegres mientras la música nos lleva enamorados, y hacen tus danzas la noche encender. En tus ojos veo las alegrías que se encienden cuando estás a mi lado, amor. ¡Qué fragancias tan exquisitas! ¡Ay, déjame decirte que la unión de nuestras almas luz nos proporcionará!; no creas que es una excusa que tengo para acercarme a tu boca y besarla. Entre aromas de amor nos amaremos... ¡Qué linda estás! Pon la canción que quieras...

Donde Amor discurre...

                                                        Acércate, te acomodaré el pelo; ¡qué linda te ves bajo el salino Sol! ¿Te parece bien que juntos oigamos el calmante sonido de las olas? ¡Qué bello color toma tu mirada tranquila!, cuando empieza a sobrevolar el feliz rumbo, al que quedo abrazado, hacia el horizonte con luz dorada... No habrá excusas para besarnos; porque estaremos en armonía con la ideal Naturaleza, donde Amor discurre sin cesar y sereno... Nuestro periplo será afortunado, sí; porque tú rezas y crees en Dios. La armonía en los colores, y el cantar de aves...¡Acércate, te daré un beso!

¡Conque ya ves...!

                                                                          ¡Conque ya ves que nuestros cuerpos están unidos en las salinas arenas...! De acuerdo; no diré palabras mientras miran tus ojos la inmensidad del mar; y cómo las olas cambian la forma de la playa con su flujo y reflujo. Háblame, y sonríe cuando desees. Di, ¿te sientes alegre aquí conmigo? ¿Pensaste que tu sueño no se haría realidad, que sólo era una invención torpe de mi mente? ¡Ya ves se cumplió!; pues estamos viendo el mar, abrazados, por primera vez, distantes del mundo... ¿Ves la Sophrosine que nos envuelve? ¡Oh, por favor, no la olvidarías...! No querrás ver mi ánimo fenecido. ¿Perciben tus narinas el aroma balsámico de danzantes espumas? ¡Qué lindos celajes nos acompañan! "Uno lleva la música adentro", me dices; la escucho cua...

¡Ay, tú añorarás la Naturaleza...!

                                                                                        A John Skelton (1460-1529) ¡Qué poco empeño pone el ser humano ay, en acercarse a la naturaleza!, y desde tan lejos la mira aun cuando de él a su alrededor está bien cerca. Zonzo Hombre que desperdicias la vida contemplando tus limitadas obras que son materiales, feas y opacas siempre; di, ¿qué esperas oh, para amarla? Oh, vendrá un tiempo en que ansiosamente la busquen tus ojos ávidos de cosas naturales cual una bella Aurora Boreal, y el Cielo en el amanecer... Entonces, oh, de pesadumbre lleno, tendrás que decir: ¿por qué me aparté de tu lado obstinadamente y te hice mal? El desdén hacia ella devendrá en Hielo... ¿Do están los arreboles reflejados sobre las tranquilas aguas del mar?...

¡Despéjame el camino a tu corazón!

  ¡Despéjame el camino a tu corazón! Los nubarrones tu pecho destierre... Resultaría fácil, ciertamente, si recordases que sobre mi torso dormido te aferraste con tu brazo... ¡Ay!, ¿podrías decir que eso no es amor? Créeme no sería complicado; sólo debes recordar que en un trozo de papel que tú improvisaste raudo, me hiciste escribir, oh, un sentimiento, una emoción, tan cerca de tu boca, para ti con mirada seductora. ¡Tus labios, ah, me hicieron incomodar...! Pensé y escribí: ¡Me gusta estar contigo! Y después nos unimos con un beso que nos recordó anteriores vidas... Y te dije: ¡Somos almas gemelas! ¿Ves que lindas cosas puedes recordar? ¡Y nos abrazamos con los ojos...! ¡Nos volvimos a reencontrar, amor! ¿Qué importan las arbitrarias edades nuestras cuando nuestro deseo es mucho...? ¡Déjame que te ame, te iluminaré! No pongas excusas distanciales. ¿Lúdica actividad acaso encuentras en postergar mi amor que es sólo tuyo? ¡Oh, soy un sensible hombre!;  aunque la paciencia a g...