El calor de los encendidos leños
El calor de los encendidos leños
a nuestros corazones abrazados
se unirá muy lentamente, ondeando
felizmente y con pasión en el hogar,
hasta tu semblante mecer tranquilo...
Has de saber que nos seguirá a cada
senda por la que tú y yo transitemos...
Aun tendremos calor fuera de casa.
Entonces no habrá frío en los paseos,
ay, bajo los árboles de eucaliptos;
y cuando estemos frente al mar, tu boca y
la mía podrán decir: ¡Ah, tenemos
el calor de nuestro amor que no muere!
Y las dormidas flores por la estación
invernal escucharán nuestros pasos.
¡Ay, volvamos a casa y amémonos más!
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