¿Qué esperaría como impulso...?
Si brillo y vuelo a mi lira faltaran,
y a mi derecho oído no llegara
la voz de mi musa, yo no sabría
qué hacer en este mundo; y por fortuna
mi solo corazón, ¿qué esperaría
como impulso para seguir latiendo...?
¡Sabed que un vate no canta más entre
las ánimas encarnadas! Postrero
canto de su vida oyó un ángel guardián.
Ay, las aves entonaron sus mortajas
sonoras y alegres; y hondo silencio
después se hizo en la tierra que fue obscura.
Comentarios
Publicar un comentario