¿Crees que debería permanecer oculto...?

 


Un nombre, ay, tan lindo como el tuyo, amor,

¿crees que debería permanecer

oculto en mi pecho y así continuar? ¡Ah,

estoy rendido ante ti, y mi corazón

dejó de ser mío, y te pertenece!

¿Boca mía, ay, cuándo lo pronunciaré en

mis poesías a ella dedicadas?

¡Siento su música bella...! créeme.


¿Entonces por qué mis labios no pueden

revelarlo, y decir: Oigan qué lindo es?

Si la noche yace inmóvil y callada,

¿a quién le preguntaré cuándo vendrás?

Que en su retrato yo halle algún consuelo

bondadoso a su ausencia que perdura,

mientras pronuncio el nombre de mi amada...

y repito: ¡La amo, y abrazarla quiero!


¡Oh, la música de mi corazón no

es alegre cuando no estás conmigo!

De a poco, ¡decid, noche!, ay, ¿qué puedo hacer?,

¿qué recreación mi alma puede obtener?

Estrellas, decidme que ella piensa en mí

si ansiáis mi dicha y mis tranquilos sueños.

¡Mi amada mujer, tanto te necesito!

Quizás, mi acróstico te nombre, mi amor.

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