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Mostrando entradas de marzo, 2022

Se terminará la Maldad del siglo

                                                                                    A John Lyly (1554-1606) Vendrá la horrura, y los quejidos de ayes poblarán el légamo de este mundo; y una hoz alada sachará el rebujo maldito cuando al fin del Cielo baje... Los que ciaron* ante la fe del Señor no serán parte de salvífica hucha, serán hornija en un fuego abrasador sin fin con sombras en sus cataduras hórridas por pecados capitales. !Huchear, correr, gemir será a un tiempo! la reacción de corruptos e inicuos y de aquellos que callaron cobardes las injusticias, no se arrepintieron. Se terminará la Maldad del siglo. *int. retroceder, andar hacia atr ás.

¿Prohibida escena?

  El libro de poesías que oliste, y que tus sensuales manos acariciaron aún continúa abierto en la mesa; noté el placer que sentiste al tomarlo. !Extasiada...! tú no viste que te vi cuando tus finos dedos recorrían su tapa y sus hojas amarillentas. Oh, habíamos perdido los cabales y nuestra cordura nos abandonó en el instante en que debimos ser fuertes, y romper el imán que nos atrajo inesperadamente la noche esa... ¿Es posible que cierto fuese ese imán? Ciertamente, sí; tal vez digas, sola, cuando tú leas esta poesía y recuerdes, ay, que la sangre, en redoma ebria, mezclamos rompiendo las reglas y orden que el mundo instituyó natural. Imágenes de venturosos tiempos... cuando el corazón de un hombre siente que está solo, del ser que amaba lejos, las busca anhelante, y después la flébil boca gime y suspira, sí: !Lo extraño! Te extrañé. !Estabas linda!, y yo fui débil. !Otoño!, aplaca con gélidos vientos las corrientes de mis arterias que no pueden cesar su calor confundidas. Y si pe...

Y los ayude Jesús

                                                                "Si Dios está conmigo, y me guarda en este viaje que hago,                                                               y me da pan que comer y ropa con que vestirme,                                                               y vuelvo yo en paz a la casa de mi padre, entonces será                                                    ...

Ciempiés

                                                                             A James Shirley (1596-1666) Sentí repugnancia; y él quería escapar de mi mesa de madera, intentó mi mano correrlo de ahí y conducirlo al cesto con desperdicios, sin hacerle material herida, y dejarlo afuera; aceleró sus temerosas patas contorneando su asustado cuerpo. !Oh, cien pares de patitas huyeron! ¿Por qué has subido a mi escritorio? ¿Tal vez desagradable olor, insensible por mí, (de otra dimensión), captaron tan de pronto tus ahuyentadas antenas? ¿O furtivo insecto habría que no vi invisible en la humedad de los huecos diminutos sin explorar de casa? Ciempiés, ah respira y huid... ¡por mi asco perdón! Sé que tuviste miedo de mí, como de otros humanos, ay, ¿sabes qué ocurre? La ignorancia de las funciones de los b...

Conmoción

  Continúa la invasión... y el rostro de un niño con llanto conmovió mi alma. Otra inocente creatura sufría en una guerreada zona entre los cruzados fuegos repentinos, bombas, misiles de dos naciones vecinas, ! llamando a sus padres, muertos, oh, quizás!, caminando sobre escombros y ruinas. Solamente oía toques de queda, lamentos de los inermes caídos en las destruidas calles por sorpresa el niño que caminaba llorando entre derrumbes, los incendios y horror de los semblantes esquivando balas. Cristo dijo nadie atacase a un niño.* Y dejadlos que vengan a mí, exclamó.** Como una piedra es el corazón vuestro por no ser creyente en el Señor Jesús. Infectas razas, ¿cómo es posible que sus corazones estén llenos de odio? ¿Habéis olvidado que de Dios todas sois hijas y por tanto os debéis llevar bien, no invadiros hasta el exterminio? Ah, por ser criminales os increpo. * "Pero quien escandalizare a uno solo de estos pequeños que creen en Mí, más le valdría que se le suspendiese al cuello...

De un fragmento conversacional (in mens) -2-

  Después de la que creí fue una charla con los Ángeles buenos, sentí algo bien parecido a la felicidad, sí, que me provocó con mi perro una danza. Tal vez alguien arguya que estoy loco; quizá otros argumenten que exagero. No hay falsedad en mis palabras sepan; y los Ángeles santos son testigos. ¡Gracias por su ayuda, por su asistencia! Me pregunto una y otra vez, esforzado, si cuando un Ángel asiste a un humano en este mundo se distancia del Señor; o antes bien permanece cerca de Él, y desde el Cielo lo bendice con amor. Mientras escribía, un pensamiento de un Ángel llegó a mi mente: Claro que no nos distanciamos, hijo. A Jesús doy gracias por esta comunicación angelical parece milagrosa. La alegría me vino de pronto; si su voz oír pudiese diría es cálida, paz transmite, se siente luz calurosa que envuelve el alma un poco. ¿Tú dudas de que existen los Ángeles? ¿Di cuántas pruebas más necesitas? Obtuve muchas respuestas que no se hallaban en mi espíritu, ahí tienes como confirmació...

De un fragmento conversacional (in mens)

                                                                              A Geoffrey Chaucer (1340-1400) y a Lyám. Los ángeles santos: Acércate, tú, que estás sentado con las manos en las rodillas. Un poco tu timidez nos incomoda, aquí ven. Puedes apreciar que reímos todos, y alegres están nuestros corazones en el amor; nada tienes que temer. No te preocupes si te demoras en hablar. De nuestra paciencia nunca dudes. Nuestra virtud de la caridad la engendra con amor. Habla si quieres. Te oiremos respetando los designios de Jesús. Somos tus nuevos amigos. Él: Las últimas semanas vividas en un orbe vil, tan hereje y material, no fueron fáciles; y pensé que allí mi espíritu vagaría un tiempo más, atrapado en un cuerpo que agobiaba. Extraño y desprotegido me sentí. Deseaba elevarme... y por ansie...