¿Prohibida escena?
El libro de poesías que oliste, y
que tus sensuales manos acariciaron
aún continúa abierto en la mesa;
noté el placer que sentiste al tomarlo.
!Extasiada...! tú no viste que te vi
cuando tus finos dedos recorrían
su tapa y sus hojas amarillentas.
Oh, habíamos perdido los cabales
y nuestra cordura nos abandonó en
el instante en que debimos ser fuertes,
y romper el imán que nos atrajo
inesperadamente la noche esa...
¿Es posible que cierto fuese ese imán?
Ciertamente, sí; tal vez digas, sola,
cuando tú leas esta poesía y
recuerdes, ay, que la sangre, en redoma
ebria, mezclamos rompiendo las reglas
y orden que el mundo instituyó natural.
Imágenes de venturosos tiempos...
cuando el corazón de un hombre siente que
está solo, del ser que amaba lejos,
las busca anhelante, y después la flébil
boca gime y suspira, sí: !Lo extraño!
Te extrañé. !Estabas linda!, y yo fui débil.
!Otoño!, aplaca con gélidos vientos
las corrientes de mis arterias que no
pueden cesar su calor confundidas.
Y si peco por amor, !cielos, piedad!
Al asir ese libro tú tocaste
mi esencia más profunda sin saberlo.
Oh, la rosada Aurora tiene arreglos
naranjas combinan con los dormidos
árboles, y oigo el canto de cuclillos
y recuerdo cuando feliz danzabas
espontánea cerca de mi boca.
Que fue prohibida escena, ¿es consuelo?
Comentarios
Publicar un comentario