De un fragmento conversacional (in mens)
A Geoffrey Chaucer (1340-1400) y a Lyám.
Los ángeles santos:
Acércate, tú, que estás sentado con
las manos en las rodillas. Un poco
tu timidez nos incomoda, aquí ven.
Puedes apreciar que reímos todos,
y alegres están nuestros corazones
en el amor; nada tienes que temer.
No te preocupes si te demoras
en hablar. De nuestra paciencia nunca
dudes. Nuestra virtud de la caridad
la engendra con amor. Habla si quieres.
Te oiremos respetando los designios
de Jesús. Somos tus nuevos amigos.
Él:
Las últimas semanas vividas en
un orbe vil, tan hereje y material,
no fueron fáciles; y pensé que allí
mi espíritu vagaría un tiempo más,
atrapado en un cuerpo que agobiaba.
Extraño y desprotegido me sentí.
Deseaba elevarme... y por ansiedad
distraíame adrede, perdiéndome en
pasatiempos fútiles; oh, y esas otras
biológicas costumbres que apestaban.
Los sonidos eran insoportables
en ese globo de horror y maldad.
Cierto día, vi en el cielo un "chemtrail"
muy vistoso que pasó fumigando el
aire de un país del sur, donde elegí
encarnar y sobrevivir. Créanme
que después de ese evento el aire no fue
el mismo; al rato...!pandemia!, sépase.
Pensarán como yo que no existen las
casualidades; y en poco tiempo la
población mundial hubo de vivir un
drástico cambio, a excepción de los muertos.
Asumí que no sabría qué ocurrió,
nunca, mientras estuviese en mi cuerpo.
Reconozco que la elección no ha sido
mala; había peores países
que el que elegí yo. Eso creo; no estudié
tanta historia. Me hice un mapa del mundo
virtual como pude en mi torpe mente,
aprovechando el numen conversivo...
Pocos humanos buscaban la paz; y el
odio era el impulso y el móvil de muchas
gentes, la herida mortal al prójimo;
no era cosa sólo de gobernantes
desalmados; pues el vecino también
tenía su rencor y odiaba mucho.
Las voces eran censuradas por los
tenebrosos poderes, sin corazón
e inicuos, que ponían en cinteta a
quienes combatían las injusticias,
para marcarlos mejor y seguirlos.
Control y persecución infernales...
Mataban los animales por matar.
En todos los continentes había
fallecidos por oponerse "al gran plan"
de hacer sucumbir el bien, y alimentar
la división entre hermanos, unidos
sólo en la esclavitud de las guerras.
El norte y el este, ambos con sigilo,
suprimían distancias, a través de
fraticidas guerras detonadas por
la conquista del petróleo que a la
vez arruinaba la salud del orbe.
La élite disfrazó el real motivo
que cualquier joven podía conocer
usando sus neuronas de buen grado.
La corteza terrestre se movía,
los hielos se hacían agua, los bosques
eran talados o eran incendiados.
¿Cómo respirar en la contaminación?
La guerra no fue una razón que al alma
retuviese en ese mundo egoísta en
el que pocos seres nombraban a Dios.
!Por el Cielo, me rehúso a pensar que
niños, ancianos, maestros, la vida
inocente dejaron en las guerras!
Los ángeles santos:
Oh, con mucha atención te hemos oído.
Acepta que mereces estar aquí, y
verás cómo tu rostro resplandece.
Jamás has estado desprotegido,
no, pues siempre estuvimos a tu lado.
Algunos de nosotros te inspiramos.
Olvida y di: Merezco estar con Ellos.
Vendrá el remanso como una oleada
de luz cuando córtese el ruin vencejo
que circuía densamente tu alma.
Y habrá alegría y nosotros veremos
la paz luminosa que te envolverá.
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