Conmoción
Continúa la invasión... y el rostro de un
niño con llanto conmovió mi alma. Otra
inocente creatura sufría
en una guerreada zona entre los
cruzados fuegos repentinos, bombas,
misiles de dos naciones vecinas,
! llamando a sus padres, muertos, oh, quizás!,
caminando sobre escombros y ruinas.
Solamente oía toques de queda,
lamentos de los inermes caídos
en las destruidas calles por sorpresa
el niño que caminaba llorando
entre derrumbes, los incendios y horror
de los semblantes esquivando balas.
Cristo dijo nadie atacase a un niño.*
Y dejadlos que vengan a mí, exclamó.**
Como una piedra es el corazón vuestro
por no ser creyente en el Señor Jesús.
Infectas razas, ¿cómo es posible que
sus corazones estén llenos de odio?
¿Habéis olvidado que de Dios todas
sois hijas y por tanto os debéis llevar
bien, no invadiros hasta el exterminio?
Ah, por ser criminales os increpo.
* "Pero quien escandalizare a uno solo de estos pequeños que creen en Mí,
más le valdría que se le suspendiese al cuello una piedra de molino de las que mueve un asno,
y que fuese sumergido en el abismo del mar". Evangelio de San Mateo 18, 6.
**"Privilegios de los niños". “Dejad a los niños venir a Mí, y no se lo impidáis,
porque de los tales es el reino de los cielos”. Evangelio de San Mateo 19, 13.
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