¡ Cállate, carne hablante!
! Cállate, carne hablante!,
el alma que te anima,
ah, te ordena silencio
que practicaron los santos,
ascetas, puras almas
que en Dios sòlo meditan;
¡mantente sosegada,
y, ea, la boca calla!
Deberías esto hacer;
y sòlo ábrela cuando
el mundo cuasi infierno
esta cosa te exija.
Comentarios
Publicar un comentario