¿Tanto cuesta agradecer eso que tenéis....?
Gran parte temporal de sus vidas, ¡oh, los
hombres exteriorizan quejas, lamentos!
en los trabajos, en interrelaciones,
en las calles, o en su interior en soledad.
No agradecen el ser dado cual obsequio.
Y no sienten que preguntarse: ¿por qué a mí...?
es murmurar, y cuestionar, oh las pruebas.
¡Oh, malgastan energía sin bendecir!
¿Acaso dicen, ay, que venga la bondad
y bien unidos estemos en esta tierra?
Ay, su fluir por este mundo en maldiciones,
reclamos consiste en pronunciar. ¡El amor!
carece en sus palabras y en sus espíritus.
Les gusta maldecir y desear el mal;
no se conforman con el obtenido don.
Ignoran que al Cielo no llegan las quejas,
los males, las injusticias ni desamor.
Oh, no tiene sentido quejarse entonces.
¿Tanto cuesta agradecer eso que tenéis
no pedir más, conformarse, gracias Señor?
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