Humildad



En el Cielo eterno do no existen noche

ni obscuros días, a donde las almas, !ay,

que admiten ser creaturas de Dios!, regresar

quieren, los títulos de este mundo nada son.

Las vanidades olvida, tu corazón

nos las recuerde después de desencarnar.


Oh, no sea que tu alma te reproche

por el desvío que te apartó de Humildad.

Y recuerda a Jesús, es humilde siempre;

¡a sus discípulos, ah, los pies les lavó!

Y gobierna los Cielos eternamente   *

Sé humilde si deseas al Cielo llegar.


Aunque no ansíes ir a la Morada de

Amor, Bien y paz, (muerte y locura este

deseo sería para el espíritu),

inunda de luz tu vida humilde siendo.

En el mundo vanidades y títulos

no sean intereses ni te mareen.


* Cielos celestial y espiritual. Emmanuel Swedenborg (1688-1772)

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