La Santidad infinita estará entre nos
¡La Divinidad en persona, encarnada,
que en su último avatar, ah, fue Jesucristo!,
vendrá a este orbe para salvarnos por siempre;
y dejaremos de ser almas esclavas.
Su boca sentenció esto hace dos mil años;
y es una Verdad de Fe que se mantiene.
La "Santidad infinita"* estará entre nos
en fúlgido cuerpo, Glorioso y gigante.
En amor y bien, si queréis recibirlo
para la remisión de vuestros pecados,
vivid, ah sin desear el mal a nadie.
¡Bendecid!, y buscad, ay, la propia ascensión
interna, por Él asistida, mis hermanos.
¿En perpetuas sombras deseáis permanecer?
Si te ayudas a ti mismo Él te salvará;
pero si tú no quieres Él no lo hará por
ti; porque respeta tu libre albedrío.
¡A los demonios al infierno mandará!,
oh, después de su parusía esperada
cuando a este planeta llegue el estallido...
y caigan cosas del cielo, noche y día;
¡y los hombres ya no se puedan entender!;
y se confundan, oh, los cuatro elementos
en una calígine momentánea
que a potestades corruptas hará estremecer,
que nos hicieron vivir en injusticias.
Obscuro tsunami, bolas de fuego, aguas...
La Naturaleza devolverá el Karma
haciendo, sí, justicia a seres malditos
y corruptos, adoradores de Satán,
a los demoníacos Controladores.
¡Por fin este mundo tendrá un buen sentido!
El ser humano recordará su esencia
mirando a Ángeles y a hermanos mayores
el cielo cubrir y podrá redimirse,
a no ser que persista en horror y maldad.
Réprobas élites dejarán de existir
luego de que el Señor este globo limpie.
Moisés, Isaías, Ezequiel, Pedro, Juan
El Bautista la limpieza han de impartir
hinchiéndolo de santa luz que redime
en nombre de Jesús que es Amor eterno.
* Juan Straubinger (1883-1956)
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