Toribio
En un automóvil vivía un linyera
al que algunos niños del barrio decían:
Ey, "viejo Toribio" acércate a nosotros,
y soltábanle burlonas carcajadas...
Ey, vamos a molestarlo, está durmiendo.
Entonces, él salía de la chatarra
en que su tranquilidad, ah, fue deshecha,
comprensiblemente enojado y furioso;
y en medio de la calle, un brazo movía
con el fin de darnos susto y repelernos.
Y cierta vez le arrojamos muchas piedras.
Toribio se cayó al piso y se lastimó.
Uno de esos niños fui yo, pido perdón.
!Ah, por última vez esto rememoro!
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