En el centro del parque
A vos, mi amor
Nos sentamos a una redonda mesa
en el centro de mi querido parque,
bajo cariñosas cuentas de plata
desde el éter su pelo enguirnaldaban.
Nuestros sentidos a Naturaleza
se unían con placer...y los árboles
con sopor, ah, soñaban nuestro encuentro.
¡Ay, existir entre hojas, flores y plantas;
ah, sin dejar de mirarnos los ojos!
Y juntos bebimos mirando el cielo,
oyendo música psicodélica...
En nuestro diálogo participaban
los mántricos sonidos de los grillos.
Ella, mi amor, vertía descordojo
en el parque mío y en mi alma enamorada.
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