Bailabas entre las rocas mirando el mar
Ay, muy contenta, tan sensual, sonreías,
al son de la música elegí para ti,
bailabas entre las rocas mirando el mar.
¡Ah, las olas tu cadencia no tenían!
y el meridiano Sol hubo de sonreír
en tu fragante piel, oh, viéndote bailar
en las arenas pegadas a los verdes
y amarillos lindes de tranquilos campos.
Mis ojos te miraban embelesados.
¡Allí estaremos otra vez si Dios quiere!
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