Las rimas nos rigen

 

Queda poco tiempo, los orbes giran

brillando; y está sobre la mesa la flor

por mi mano cortada no existiendo, es

similar a la que dejé en una de

tus orejas, próxima a la perlita

color plata ensalzaba su lóbulo.

¡Las rimas nos rigen!, no las creé yo;

y te las dedico a ti; aunque no me oigas.


Ay, cual ella mi Cronos está extinto en

la deshonrosa envoltura de mi alma.

¿Cuántos más dolores en el corazón

y adversidades pueden caber? ¡Decid!

¡Ah!, ¿cuánto más tendría que amar mi ser...?

mi rueda del samsara se romperá

en mundos todos; y seré alegría.

Pero; ¿crees que me quiero despedir...?


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