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Mostrando entradas de noviembre, 2022

Vaquita de San Antonio -2-

  ¡Vaquita de San Antonio, me vienes a visitar de nuevo, ay, amiguito!, di cuál es el motivo de nuestro encuentro que ignoro; ¿por qué viniste, quieres decirme otra vez? ¿Qué te trajo hasta aquí? Espera, por tu presencia celebro... A la tarde, cuando yo estaba triste, contrastando en mi estado anímico con luz de oro del Sol, y con el vuelo de las aves; y no sabía qué hacer... te vi de pronto en mi casa y me asombré. Que yo recapacitase quisiste... Visita a ella y dile mi amor acepte. ¿A recibir este mensaje quizás, vaquita de San Antonio, has venido? ¿Perderán las flores fragancia, y el día tendrá menos luz, y los pájaros ya no querrán venir de grado conmigo si mi corazón deja de sentirla algo cerca durante una semana? Que ahora ella mi amor admita; el Dharma nuestro entonces aparecerá y hará más fuerte el amor que nos une. Dile eso, vaquita de San Antonio, a mi mujer...

Con su pequeño pico

  Con su pequeño pico abre un hueco en la tierra que rodea en círculo un árbol, cuyas altas ramas cruzan la calle. Ay, ¿quién viéndote admira tu trabajo? Oye, perdón; pero creo que nadie. ¡Ah, yo sí, yo sí, escucha, a decir verdad! ¡Cuánta velocidad imprimes en los rápidos movimientos de tu pico! Mira, ya has hecho un hoyo no existía hace instantes, cuando tú descendiste a la acera; y yo sólo te veía. Tu constancia y seguridad admiro. ¿Y crees que me pregunté qué cosa estabas buscando con gran tesón, oh, párvula ave, firme y tan ocupada? Ay, di, di cómo vences el cansancio; y resuelta evitas siempre el hastío, sola ¡Por mirarte deseo las alas...!

Los vientos le dirán...

  Ah, mis perros están muy cerca de mí, el anochecido viento va de un lugar a otro velozmente; ¡tiene sentido que a ella le digas que mucho la extraño! Detente, no vayas tan deprisa, ¿ le dirás no olvide que estoy enamorado mientras recorro el espacio donde ellos, ay, duermen adivinando algo quizás...? Jamás estuvieron los dos junto a mí. Densas nubes cargadas con agua nos gravitan; pero hay resquicios por donde pasan rayos y luz de las estrellas. Mis perros me harán compañía; y a ella los vientos le dirán sutilmente la amo. Después volverán calmos a su sitio. Oh, ustedes dos, si quieren quédense ahí...

Las rimas nos rigen

  Queda poco tiempo, los orbes giran brillando; y está sobre la mesa la flor por mi mano cortada no existiendo, es similar a la que dejé en una de tus orejas, próxima a la perlita color plata ensalzaba su lóbulo. ¡Las rimas nos rigen!, no las creé yo; y te las dedico a ti; aunque no me oigas. Ay, cual ella mi Cronos está extinto en la deshonrosa envoltura de mi alma. ¿Cuántos más dolores en el corazón y adversidades pueden caber? ¡Decid! ¡Ah!, ¿cuánto más tendría que amar mi ser...? mi rueda del samsara se romperá en mundos todos; y seré alegría. Pero; ¿crees que me quiero despedir...?

Alado animalito

  Ah, me dirás ¿por qué me has visitado?, oh, querrás contarme por qué has venido otra vez a la pared de mi casa, volando alegre, ¡alado animalito! ¿Sabes? Valoro el esprint de tus alas por suprimir vientos descontrolados; ahora son despojos, ¡ah, tus plumas celebren contentas haber vencido! ¡Ay, volad, venid, cantad y sonreíd!, una linda noticia te contaré cuando nos veamos cerca bajo el sol, si aceptas gentil la comunicación; yo sí... El día nos será de provecho, y celebraremos mi buena fortuna que de buen grado tú me has traído; oye: ¡Te extrañé, me dijo mi amada!