Sólo mira la luz que nos envuelve...
¡Vamos!, deja en este orbe tu escarcela
de infortunios, pesadumbres y dolor.
Puedes olvidarte el zurrón que de
tu alma pendía asiéndola a la tierra.
A partir de ahora no eres material;
recuperaste el estado original,
¡cómo querías!: Tu cuerpo está nulo;
no ha de ser carga umbrosa que no ha sido.
Oh, no te asombres de nuestra estatura;
ni tu faz nuestro resplandor impacte;
sólo mira la luz que nos envuelve.
¡Tu libre albedrío nos trajo hasta aquí!
¡Ay, tal escena yo veo en mi magín...!
No es imaginación, tú nos escuchas.
!Volvamos a casa donde está el Señor!
¡Así a mi alma hablarán, oh, los ángeles!
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