Mi Ángel guardián, nos veremos las caras

 

Intuyo que tal vez nos veamos el

sexto día... ¡ay!, ¿quién sabe dónde será

el encuentro entre tu espíritu de luz

y mi alma que aún no brilla tanto?

Dime qué debo hacer para no quedar

errante en este orbe de grave anemia,

vagando sin fin entre ayes profundos,

invisible, y con mi voz ya extinta...


Adivino que me dirás de grado,

con amor, cómo de las sombras salir.

¡Tu nombre conoceré, y sabré cómo eres...!

Luminoso y de gran estatura, te

veré cuando ese "parámetro de la

materia" * no sojuzgue más mi vida, y

su ficticio ente no sea molestia

obscura y grávida, ¡mi Ángel protector!


Veinticuatro meses forman dos años,

tiempo en que mi ánima bastante ascendió;

y acendrada fue bien por tus consejos.

Tal cifra descompuesta es dos más cuatro.

¡Ansío halle luz ese día sexto...!

Soy mortal recuerda si me confundo.

¡Guíame; y dile al Señor me redima!

¡Mi Ángel guardián, nos veremos las caras!




* Manuel María Carreira (1931-2020)

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