Noto que tu mano me acaricia


Las olas rompían bajo nuestros pies,

contra las rocas del mar; nuestros ojos

veían sus alumbradas espumas...

Nos sentamos en un pretil sinuoso,

cerca del torreón, para resolver

en silencio y con amor ciertas cosas.


No podría mi pluma describir

el romanticismo que vivimos en

la noche mirando el mar, ¡ay mi mujer!

Te veo hermosa frente a la inmensidad

y tan fresca, para siempre junto a mí;

y noto que tu mano me acaricia...

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