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Mostrando entradas de agosto, 2022

No seguirías ocultando nuestro amor

No recuerdo cuándo desencarnaré... Si entendieses esto no seguirías ocultando tan segura nuestro amor. Tal vez no quisieses perder instancias ay, que sabes tú que nunca volverán; dirías: De las sombras te quitaré; ¡se sepa que de ti estoy enamorada!, mereces que se conozca quién eres... No me sonrojo si tus bellos labios de grado añadir que me amas desean; y tus ojos dicen: Nos elegimos desde que nos encontramos por siempre. Oh, ¿quién puede asegurase el mañana...? ¿Comprendes qué ansío significarte...? Dime si es justo nuestro amor ocultar en este mundo y oculto permanezca.

Nuestras almas están conectadas

                                              Nuestras almas están conectadas; aunque no se vean ni se toquen. Sé que me amas y tardé en darme cuenta de este enorme, gran ¡oh, sentimiento inefable, llamado Amor! Mi pluma brilla mucho gracias a ti; y tal vez el Parnaso abrió sus puertas para mí. Parte del crédito es tuyo, pues mi musa eres hace medio año; y desde toda la vida nos conocemos. Acaso tú y yo tuvimos que elegir; o encontrarnos a edad tardía; o no compartir esta encarnación. ¡Gracias al Señor nuestras almas se aman!

Mi alma quiero proyectar

  Mi alma quiero proyectar fuera de mi cuerpo, desde esta silla, después de que se duerma, y halle buen ideal reposo... Oh, que por instantes deje de existir; ah, bastante ha molestado; y mi basca es que se quede adormecido y en silencio mientras mi espíritu en busca del gozo, hacia etéreas blancas regiones se dirige, y olvida este plano carnal de amargura del que no hemos salido del ofuscante estado de turbación. ¡Ay, proyéctate alma mía un momento...! Despiértate en una morada de luz. De los pájaros recibe sus sones  festivos de bienvenida matinal; y si tu cuerpo quiere que a él acudas, aguarda, di que tu alma viajando está... Que mientras tanto se quede en la silla...

Ah, se restituirá el orden en la tierra

  Ah, se restituirá el orden en la tierra; y los demonios saldrán de sus cuevas en las que han estado por milenios escondidos para no volver; pues han hecho bastante daño; y no, no deben estar en este orbe que alguna vez tendrá que dejar de sufrir... Todo tiende ordenado hacia el Altísimo, amante Creador que nos otorga luz. Debe extirparse el Mal que mucho perdura. Entonces los espíritus angélicos soplarán la Bondad en las ánimas, la orientación hacia el Bien que es la salvación, heredamos de Dios y Señor que es Uno. De los volcanes y grietas escaparán... No habrá misterio en las selvas ni en los mares. Con sus rayos de amor cambiarán el mundo. ¡Y nada escapará a la inundación de luz...! Hermanos, el que no amó ni perdonó, no merece ser redimido. Perdona a tus prójimos, ama a tu enemigo. San Miguel Arcángel aparecerá en el cielo con su blanco caballo blandiendo su espada... se abrirá un luminoso círculo; y después de una luz jamás vista vendrá la calma...

Decirme que sí sólo debes

Enterremos los fantasmas de nuestras mentes que se enfrentan cuando no estamos juntos, en amoroso pactado plan consista en no hacerlos venir nunca más. Que en yacijas inertes permanezcan; ¡nada tienen qué hacer en nuestro mundo de amor; porque nosotros nos amamos! Ah, ¡partid ya!, cubriéndoos los ojos... No estaban ellos cuando nos conocimos. Dime ¿por qué habríamos de creer en esas fantasmagorías entonces? Que las dudas encuentren sepultura en el cementerio de los fantasmas sin entidad, oh, que nos han herido... No los volvamos, por favor, a nombrar. ¿Me entiendes, mi amor, mi alma gemela? Fenecidos los espectros que arrufan ay, nuestros corazones distanciados, ningún chafarrinón habrá en la senda vital que transitamos para siempre. ¡Ay, nuestro Señor oyó mi plegaria! Asume el duelo, ¡ambos queremos vivir el horizonte de los primeros días y ver...! Decirme que sí sólo debes.

¡Pido todos los días tus ojos ver!

  Oímos la lluvia desde la cama; tus perfumes están en mi habitación y en las sábanas; y se renovarán cuando vuelvas a estar conmigo, ¡mi amor! No, no me alcanza el tiempo para amarte; y la tierra gira rápidamente... Nunca dejo de pensar en ti, y quiero que siempre estés a mi lado, ¡mi mujer amada! ¿Sabes no es imposible esto? Sólo ansía conmigo la voluntad, ay, con tu corazón abrazada a mí. ¡Pido todos los días tus ojos ver!

¡Alma gemelas somos ante el Señor!

  Miríada de estrellas son tus ojos, ¡imaginar no puedo no mirarlos! Gran tesoro en este orbe eres para mí; amor, ¿ por qué aún no me crees?, te amo. Brisa de luz es tu risa, ah, en mi rostro. Repaso nuestro idilio que es bueno; amor inclina un poco más tu corazón, ¿sí?, este corazón amante lo espera. !La mujer, ay, que imaginé siempre eres! ¡Almas gemelas somos ante el Señor!

Noto que tu mano me acaricia

Las olas rompían bajo nuestros pies, contra las rocas del mar; nuestros ojos veían sus alumbradas espumas... Nos sentamos en un pretil sinuoso, cerca del torreón, para resolver en silencio y con amor ciertas cosas. No podría mi pluma describir el romanticismo que vivimos en la noche mirando el mar, ¡ay mi mujer! Te veo hermosa frente a la inmensidad y tan fresca, para siempre junto a mí; y noto que tu mano me acaricia...