Ten tus malos pensamientos, ¡vete!
Te diré que te vayas, que te ausentes
Melancolía. ¿Ah, no podrás ir a otro
sitio a verter tu negra sustancia? ¡Ea!,
ten tu clámide de niebla, y silente,
haz el favor, desaparece de mi
vista. Mi ángel guardián viene en socorro
mío; y no instilarás en mi corazón
flébiles estados; serás silencio.
¿Acaso mi pecho en umbría noche
exclamó: Oh, tú, Elemental, que el alma
ensombreces, otórgame inspiración?
Soy luz, ¿crees que te desearía?
Por fortuna jamás miré tu cara;
por ensalmo tu ponzoña no me dañó.
Puedes irte a tus obscuras regiones...
Ten tus malos pensamientos,¡vete!
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