Es porque no puedo besarte tanto...



Los árboles, las flores y los valles

se entregarían sin dilaciones a

mis brazos, permíteme que te cuente; y

procura tu bello rostro no tensar.

¿No crees tú, que tal vez sin ambages

la naturaleza me brindaría


un espectáculo de amor, similar

al que tu cuerpo me ofrece; pero sin

caer en el introito que hace pensar

que el tiempo existe, aunque sea ficción de

nuestra mente cubierta de materia?

¡Olvida esto!, sé que estoy divagando... y


cuando eso ocurre muy susceptible se

torna mi alma, y a veces, ah, pobre, yerra.

¿Sabes una cosa? Me gustas mucho.

No es poco que con la naturaleza

te compare, y entiende que si me enojo

¡es porque no puedo besarte tanto...!

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