En un calvero una flor había
A Sir Henry Wotton (1568-1639)
En un calvero una flor había que
se preguntaba por qué ese poeta
estaba solo, musitando versos
de amor lóbregos, tristes elegías;
o simulando estar en un lay ideal,
¡oh sueño, con su amada en las praderas...!
Y el vate sin salir de su esfera de
ensoñación advirtió que allí había
una flor, en el mismo erial en el que él
meditaba mirando las raíces
de algunos árboles que se asomaban
entre el brillo de las hojas naranjas...
¿Qué haces tú, aquí, tan sola y abandonada?
¿Dónde están las aves que de buen grado
te cantarían? ¿Acaso no saben
que has venido?, él preguntó; pero ella no
oía; y dijo, no podrás asirme,
apenada, porque vivo en tu ilusión...
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