Soy más diminuto ante el cielo y las estrellas
Salgo afuera a bailar solo; deja vu, reminiscencia...
¿no es cierto que ayer estuviste aquí
riendo conmigo y las doradas nubes de la música
querían que nuestros cuerpos volasen unidos..?
Doy vueltas bailando y me pregunto
si mi razón no estará fallando...
y si así fuese refrendaría el deseo que lo impulsa
pensando en tu figura y en tu risa sensual,
sintiendo la fragancia de tu pelo y de tu piel.
Soy más diminuto ante el cielo y las
estrellas cuando aquí tú no estás y la miel
de tu boca y labios no puedo sorber, amor;
las melodías de la música se tornan lánguidas
bajo el firmamento adormecido que sabe que te extraño
y que me ve bailando, hablando solo y preguntando
al éter por qué tú no estás. !Oh!, tú, firmamento,
dile si no es verdad que están frías mis manos.
Estrellas, decidle qué frío hace aquí afuera,
aquí mismo donde tantas veces estuvimos abrazados
sintiendo la necesidad de permanecer así para siempre.
¡Ay amor, debemos extrañarnos aunque sea por un día!
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