En el parque
Ayer y hoy, las aves del parque vieron
nuestra alegría, ¡ay!, mientras cantaban
en las copas verdes y elevadas de
los árboles, entre destellos de sol.
Dos trenzas embellecían tu pelo.
Vi el color almendrado de tus ojos
desde el banco en el sendero rojo de
grava, y cerca de nuestros pies algunos
pájaros descendían felizmente
en esos momentos de felicidad.
!No me cansaría de besarte, amor,
y en el parque tus ojos mirar, mirar…!
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