Te espero otra vez, mi vida

 



Qué bellísima y constelada noche...

Veo muchas estrellas sin esforzar

mucho mis ojos. El cielo se encuentra

tranquilo; y yo estoy en el mismo lugar

(entre los libros) desde el cual mirabas,

en actitud seductora, la luna.


Ahora estoy en la terraza, acodado en

la pared, mirando el cielo, y ansío que

vos estés haciéndome compañía.

Y de rodillas en el piso, al Señor

le supliqué, mi amor, !no te aparte de mí!

Por eso, !te espero otra vez, mi vida!

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