Luna enorme, amarilla...

 


                                                                 



Hermosa, irresistible, incógnita eres

misteriosa. Ahí a tu lado estoy; aunque no

me veas, abrazándote; en tus bellas

intimidades que enloquecen mente

y cuerpo de este poeta te canta,

estoy con mis labios, boca, manos, voz.


En tus exterioridades más visibles

me manifiesto para amarte mucho,

!querida!; y estaré contigo cada vez

pienses en mí cuando no nos veamos

en esos días distantes de Venus,

de larga espera, tú sabes... Te querré


besar sin demora dentro de poco;

¿no es cierto que tú me besarás mucho?

Si pudiese alterar el calendario

suprimiría un día para verte.

Tiene sentido esperar, oigo que me

dices tú, porque estamos conectados.


'Tu cerebro tiene vida como los

planetas' dijiste, sí. Y 'son momentos

enajenados de la razón'*. ¿Cómo

puedes tener tales ocurrencias tan

profundas? Yo te pregunto ¿qué cosas

aquí no están enajenadas, amor?


Después de que leíste mi soneto

confesaste: 'de mis introspecciones

te adueñaste'. Confieso !estoy rendido...!

Me adueñé de tu 'cabeza y tiempos'.

Luna enorme, amarilla, ¿crees que esta

noche otra vez escribiré por ella?



* De mi musa, amor.

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