Hiciste que volara mi cerebro...
!Hiciste que volara mi cerebro…!
la tercera vez que te vi. Tu pelo
estaba húmedo, y delineados los
ojos tenías esa noche de amor,
cuando sentí que estaba enamorado.
Dije: ¡estás linda!, espontáneamente.
¿Recuerdas...? Te miraba, embelesado,
tal vez con sigilo, constantemente.
Me perdía en tu mirada y en tus labios,
y en tu boca con esa sonrisa entre
cándida y pícara, ay, y suspiraba…
Rendido a ti me abracé a tu regazo;
dejé caer en tu pecho mi frente.
!Ay mi amor, me dijiste que me amabas!
Comentarios
Publicar un comentario