Quiero dejarte, no eres luz
A Abraham Cowley (1618-1667)
Salta, oh pluma, muévete más rápido
y, ea, corre mejor. Pasan las horas
escurriéndose entre los espacios de
la noche que gente seria no explora...
Mi refugio elegido, ah, mi obligado
refugio, ¡quiero dejarte, no eres luz!
Bruma que pulula en los intersticios
callados, y en las cruentas voces de la
mente que se mezclan con las del mundo,
¿conoces mis secretos, has oído
tal vez mi pesar en frío refugio
cuando el sueño no llegaba a mis ojos?
Cual otoño eras tú en mis pupilas
náufragas en la noche sin un faro,
lejos de saber mi secreto y heridas...
Claro que agradezco por la inspiración
otorgada; pero fuiste accidental
y quédate con la noche artificial.
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