Lamento que en Otoño, ay, dejes de ser
Junto las cenizas de cigarrillos,
y me repito: algún día seré eso.
Mas como no me importa el envoltorio
no me ocupo en pensar qué harán con ellas;
mi alma habrá cortado los lazos antes
de mirarlas. No habrá sentidos de ojos
donde no existe hora, y las alegrías
unen las almas de amor que sonríen.
Mientras echo agua en tu capuz verdino,
lentamente, en la noche, para que de a
poco caiga en tu tierra que tiene sed,
¡lamento que en otoño, ay, dejes de ser...!
!Estaciones...! pasan rápidamente; y
tú lo sabes, finge no saberlo y huye, oh
de esa intuición que discurre en tus hojas;
y no presientas tu fin, yo no lo hago.
Dame un aroma más y luego...ay, perdón.
¡lamento que en otoño, ay, dejes de ser...!
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