Lavanda
A Henry King (1592-1669)
En un valle de Córdoba argentino,
rodeado de secretas montañas,
!aunque tú no lo creas!, nos reunimos
por primera vez, cuando el sol marchaba
hacia ellas dejando color degradé
en las cosas, en el cielo y en mí también...
Me permitió una pausa acercar a ti
!oh, mis manos, mis ojos y mi nariz!
Tímido, y con respeto te vi y te tomé...
¿Qué habrían pensado tus compañeras
cuyas hojas no fueron visitadas?
Quería acercarme, y yo solo te olí.
Esa tarde, en verde valle tranquilo,
con los últimos rayos lindos del sol,
quedaron en mis pupilas grabadas
impresiones de una real lavanda
veía el horizonte, y en él, resplandor...
!Sahumerio, tú no eres su lila rico!
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