Hormiguita
A Thomas Lodge (1556-1625)
¡Otra vez, en mi habitación te encuentro!; y
ayer estabas como loca sobre
la mesada yendo de un punto a otro, ida...
Mis cosas no te pueden interesar;
vete afuera, ¡no pierdas mi acedía!;
ya hemos hablado, tienes que recordar....
En el objeto de música te vi
hace un rato apenas, algo extraviada.
Pisas mis pies y apareces de pronto;
y cuando yo miro el sol... tú me invades;
y no te puedo entender, no tengo el don
de San Franscisco de Asís para hablarte.
¿Y por qué insistir...? Márchate a tu imperio,
por favor. Si las paces hicimos, no
me sigas más, y mi niñez olvida.
Ya no seremos karma y mutua atracción.
La señales están aturdiéndome...
y tú eres una señal, hormiguita.
Comentarios
Publicar un comentario