Si a tus oídos...

                                                 A Francesco Petrarca (1304-1374) y a John Greenleaf Whittier (1807-1892)


Si a tus oídos no llegaren nunca

más, de pronto, acordes y bellos sones;

ni las melodías de las canciones

que eran antaño bálsamo en la amargura


iterativa, interminable, larga

de la noche; mucho por el contrario

silencio abismal en tu nuevo estado

escuchen, ten paciencia, ten gran calma.


Que no desesperen; tu entendimiento

no se turbe, aunque ellos oír no puedan

e interroguen afligidos el por qué...


¡Confía en el Él!, y mantente despierto

en el trance para que breves sean

sus instantes. ¡En tu ángel, alma, ten fe!

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