¡Los he visto...!


                                                                          A William Habington (1605-1654), y

                                                                          a sir William Davenant (1606-1668).



¡Dejadme pensar que yo los he visto...!

Los he visto; y no fue mi imaginación

non sancta, a veces, halla desvíos

en reproducir impuros deseos

que la abaten y la pierden en error.


Tocado no había mis ojos Sueño;

y fue tras concluir una poesía

a mi Ángel de la guarda dedicada...

después ocurrió un milagro en el cielo

que por pedir tanto Dios me concedió


en la vigilia de la madrugada.

¡Cuán puro refulgía el sol!; afables

aves trinaron, y cuando lo miré,

aparecieron tres bellos Ángeles

que brillaban más que la luz del día...

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