En Ganímedes...
A Thomas Carew (1595-1639)
En Ganímedes, luna de Júpiter,
¡oh, amigo!, tu alma debe de estar; esa es
mi sensible intuición sobre tu suerte
mucha; luego de haber desencarnado.
Me preguntarás sobre qué me baso
para suponer tu espíritu, cerca
del quinto planeta que ansío, orbita...
Lo nombramos muchas veces, ¿recuerdas?
en las ebriedades compartidas que
doctas no obstante eran, y no volverán...
Y con el trascendente brillo de tus
ojos, (ignorabas se apagarían),
traspasando la materialidad del
denso concreto del techo material,
¡Ganímedes!, de pronto tú decías...
Sin que tuviese nada qué ver con la
conversación, el nombre de tal luna
acudía a tu mente cual presagio...
¡Por la reencarnación compartida,
ten en Ganímedes, de luz mi abrazo!
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