Caracol -2-

                                                                            A Jesucristo

 

Hoy otra vez te he encontrado; pero no en la

fría pared con canales de lluvias

inundada, en la que te vi trepar

hacia la cima, desde la que, triunfal,

viste mis pies en el fango mojados,


hundidos que muy veloces pasaron...

En el cálido suelo de mi pieza 

yo te vi, ¡pequeño, hermano caracol!,

y yo te permití estar de buen grado;

aunque tú no dijiste que vendrías


a ocupar el anchuroso espacio que 

por unos instantes buenos te presté,

parsimonioso, y lento examinador...

mientras preparaba algo para cenar.

Tal vez tranquilo intuiste mi conexión 


contigo y con la naturaleza;  por

eso entraste en la pieza muy confiado.

¿Me perdonarás por haberte de allí

quitado para llevarte a tu hábitat

natural donde mi mano te dejó,


donde Flora esparce sus fragancias que

captan tus antenas, que se encogieron 

cuando mi mano tocó tu armadura?

¡Ay, amiguito!, cuando yo desencarne

rememora este fraternal momento...

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