Anécdota fugaz
Detúvose la curiosidad sólo un
momento en los amigables ojos de
tres muchachos en un muelle tendidos;
yacían de espaldas en dura roca,
y se esfumó, en breve, en las olas del mar,
impulsadas por Noto y Euro salinos,
el nocturno cielo afable mirando...
que por qué lo miraban no sabían,
en profunda mudez, tan sólo al pasar...
Fue apenas un instante de vacación;
de esas vacaciones cuyo recuerdo es
preferible olvidar para no sufrir
el deseo de volver a vivirlas
y no poder. ¡Oh!, las constelaciones
blancas competían con el resplandor
de las olas en la noche dormidas.
De súbito, tres rojos objetos el
cielo surcaron a la altura de las
estrellas, y círculos concéntricos
dibujaban con la forma de un ocho...
Curiosidad no entró en el intelecto;
fue anécdota fugaz de las pupilas;
¡Ah, se perdió en los vientos y en las brisas...!
Tiene juventud poca profundidad.
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