Abeja


                                                                                  "...las abejas, que no pican sino al que se alborota". San Francisco de Sales 


Dime, abeja hermana , qué quieres de mí...

Esta es la segunda vez me visitas

sin avisar consecutivamente.

¡Ay, yo estaba en mi nocturna habitación

un tema elaborando para escribir!;

de pronto, apareciste en la tulipa;


y tus zumbidos me hicieron zozobrar.

Recuerdo de un año atrás a mi mente

vino cuando tu aguijón, asustado,

oh, picó mi dedo en la obscuridad.

Apagué la bombilla; y en paz quedaste

en el techo de madera dormida.


Después la luz volví a encender; y vi dos

abejas, tranquilas, en dulce sueño.

¡Sé qué quieres!; viniste en nombre de Dios

en socorro, a fin de que mi alma evite

la tentación, y hacia la paz camine...

Y fue mutua nuestra ayuda, ¿no es cierto?

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