No me influyas, luna

                                                                   A Salvatore Quasimodo  (1901-1968)     

 

Aléjate de mí, no me interesas;      

y no seducen mis ojos tus rayos 

como cuando no hace mucho erraba

entre las sombras que lúgubres hacías;

¡y todos los días miro el sol santo!

            

¿No sabes que mi ideal ha cambiado?

Perdón; pero tuve que sepultarte

bien, olvidarte y dejarte de mirar...

Poeta que sigue el Apolíneo

ideal, puede obtener luz de verdad


que disipa las sombras que en las noches

alumbras tú sombríamente, luna

creando fantasías, confusiones.

Y no me influyas, luna delusiva.

¡El sol santo miro todos los días!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cajón

Por mi Ángel guardián

Ay, sus alas...