Araña
A Salvatore Quasimodo (1901-1968)
Sobre la rectangular superficie
de un elevado mueble que no tengo,
una gigante araña se movía,
como queriéndose arrojar al suelo.
¡Gordas patas...! Marrón era su cuerpo.
Se movía arriba del mueble ignoto,
nerviosa la gigante araña loca,
que los cuatro costados recorría...
¿Y quién sabe por qué? Si yo era inocuo,
no pensé hacerle daño, y ella me asustó
con sus patas marrones y peludas,
con sus desesperados deseos de
saltar de allí que cada vez eran más
ostensibles como su nerviosismo.
Y gritando empecé a pedir ayuda
cuando cayó en mí la gigante araña
marrón. Cuando la vi no era gigante y
no era una; ¡oh, su número transmutó...!
Ella se fue... y aparecieron arañas
chiquitas. Fuera del sueño...te extinguí.
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