Anillo

                                                                    A Paul Éluard (1895-1952)                                                              


Subió por el cilíndrico conducto

de una soda una burbuja redonda,

rápida, como en benéfica abducción, 

hacia la cima...¡Qué bella pintura

gratuita, qué bello cuadro la ascensión!


En oblicua recta están enfrentadas

dos plantas; y si se las extrajese

dos circulares porciones huérfanas

quedarían en el jardín, por seres

maravillosos, buenos habitado...


Tenía que escribir sobre otra cosa...

Pero de repente mi alma se puso a

pensar: ¿qué correspondencia existe entre

formas terrenales y las eternas

¡oh, de inmutables, y puras esencias...?


¿No iba a escribir sobre un anillo? Pues bien;

¡mira, metal errabundo, redondo!,

no volverás a lucirte en mi dedo

anular adherido a su contorno,

aunque gocé tu molicie de plata.


Cortó una idea elevada, como un buen

rayo bendecido, tu símbolo que

me pesaba; (aunque no lo desecho),

hace mucho, y ahora la referencia

queda libre de asociarse a tu cuerpo.


¿Qué razón tendría para tenerte en

mi mano? Hay otro símbolo no conoces:

no es el lazo a un terrenal ser. ¿Sabes por

qué no estás en mi cuarto dedo? Porque 

yo al fin viajaré a la quinta dimensión.

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