Barco en un museo
A mis compañeros del misterio de algunos canales,
principalmente de España....
¡Vengan, acérquense, y vean el barco
que este museo conserva complacido y orgulloso!
Con sumo respeto mírenlo; pues él trajo
valientes inmigrantes, hombres laboriosos
en sus reducidos camarotes y en apretadas
literas rebosantes de humedad y de asfixia.
Esa deslucida parte en la que se ve una línea
que atraviesa la eslora es la carena azotó el mar
en tantos crudos inviernos con furibundas aguas.
Noto que tus ojos no le prestan atención, ¿puede ser?
Dime, ¿tu mente elucubra un paisaje cualquiera... tal vez?
¿O precisamente recrea este barco sobre las olas, quizás?
Silencio amable hagan, por favor. Como yo les decía:
barlovento, popa, sotavento, proa, ahí "mal vocablo".
¿Alguna duda? Manga y escotilla- cortó el
discurso alguien diciendo algo que sabía.
¿A quién de ustedes le gustaría reflotarlo,
y romper con él las bravías corrientes de interminables
océanos hasta tocar el horizonte deslumbrante
de divinos colores, y allí el áncora arrojar?
No sean tímidos, no soy más que un barco inerte, ¿comprenden?
Empero; en mi amigable borda buen descanso presté
a fatigados cuerpos de grandes poetas, a hacedores
cristianos de la humanidad que del mundo viejo
emigraron para siempre, y que a sus familias no volvieron a ver.
Sé que mis mojadas maderas con acompañantes crujidos de sal
rimaron melodías de himnos que bocas de muchas naciones cantan
inmortales. Asistan, la entrada es gratis, como el conocimiento.
¡De a poco...! para acceder al timón debes conocer más.
Sí, súbete si viene el diluvio. Bíblicos profetas, San Pablo,
Jesús se sirvieron de él. ¡Vengan, acérquense, y vean el barco
que este museo conserva complacido y orgulloso!
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