Son tormentas que pasan...

                                                                                 A esa viajera.


Vuelan las hojas y escapan asustadas,

súbitos vientos chirriantes y fríos,

trepan los peñascos plomizos aberradas;

huyamos antes de que nuestro verdor se opaque


y enfríe dicen, ¿cuál será si no nuestro blasón?

¡Pobres!, sienten el acíbar de su migración

doliente y se conchaban con aves arborícolas.

¿Qué te ha hecho entrar en mi nido calmo, hoja


desconocida? ¿Por qué el argavieso te abacora?

¿Él no sabe que eres la húmeda adehala del abertal

exangüe, y su emolumento verde que lleva fresca agua?

Ababol, abelmosco, abedul, abeto, aciano,


acerola color del sol y del Vesubio,

azufaifos, alaterno, cubran su capuz delicioso

ante la cascada, son buenas abluciones.

Ah, delicada Yuré, tus ojos me enseñan la acidia


de tu escape reciente de la torva obscura.

¿Quien fue el causante de tu acinesia....?

¡Ven, cúbrete conmigo, y tú también, bella hermana

mariposa que me trajiste luz!; son tormentas que pasan....

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