Septiembre primaveral
Quitapesares será quitamente la primavera
de Septiembre última, coronada con piedras preciosas
verdes y guirnaldas de colores imposibles
para la captación de las criaturas inferiores,
cuando desaparezcan los quitasueños temporales,
y no exista la quisquilla de respirar cansado,
y no sea necesario usar quitaguas para eludir
los astrosos semblantes de violencia y odio,
acíbar que acibaran a los seres que se elevan...
no me arrulles con flores que explotan por su amor
a aromar con perfumes miles los verdinos senderos,
ni con árboles que se envanecen mostrando el progreso de su floración;
ni sea ambición diletante beber tus frescos aromas,
insipientes, mezclados en sinfonía con los trinos alegres
de los pájaros que florecen y compiten con las flores más bellas
disputándose el trofeo del alma más sensible para amar el verdor...
Tú estuviste en el instante de mi reencarnación,
de mi nacimiento en este postrero mundo,
tus hojas florecidas de fuego me vieron nacer
cuando cambiaban de ámbar a crisoberilo felices;
!ah, cómo despertaban risueños esos retoños de sus madres plantas!
No me dirás cómo era la estrella que me trajo
en tiempo en que Démeter volvía a la tierra,
luego de que me despidas, en una esfera elevada lo sabré...
Llora tu mendrugo rico de fragante despedida que resuena...
Yo te daré un beso etéreo y dulce en tu mejilla rosada,
tú no me besarás, no, oh, con tu beso material
riolada de sonidos, pinturas y olores de los primeros días
en que yo no conocía mi destino callado de poeta,
sólo me acompañarás contenta hasta la orilla...
Tu mismo resplandor primaveral alumbra
y aroma el lugre en el que partiré, !Septiembre primaveral!
Comentarios
Publicar un comentario